Porque las buenas anécdotas comenzaron en el período del desamor.

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Ya basta de dramas, quejas y melancolías.  El desamor nos pega a todos, nos toma por igual hasta sacar nuestro lado más cursi, más blando, y el más humano.

Ese que no respeta ninguna clase social, ese que nos ilusionó y nos dio la libertad de amar, y ser amado. ¿Quién iba a decir que por ese espécimen que no vale la pena iba a ser tu motor para acercarte a tus sueños?  

Porque, si gracias a ese mal de amores te atreviste a dar ese salto para anotarte al gimnasio, ir de viaje, retomar esas viejas amistades, encontrarte a ti misma y hasta abrir un nuevo negocio. Demos gracias entonces, por aquella persona que no fue nuestro correspondido, pero nos dio ese arranque que nos hacía falta para despuntar. 

Gracias por enseñarnos su mundo, que nos abren a un nuevo gusto musical, una nueva afición, o bien hasta una nueva ciudad. 

No niego que es difícil, al contrario, para mi, mi desamor más grande fue un proceso larguísimo de superar. Pero más bien porque es difícil, nos ponemos más intensos, le ponemos el drama de una novela mexicana y tomamos el último tequila para después saltar y demostrarnos que podemos dar aún más.  

Si nos detenemos a escuchar historias de otros, o ponemos la de nosotros en un plan completamente ajeno. Nos daremos cuenta que gracias a esa ruptura, surge un nueva versión de ti. Como una capa de cebolla (siempre me comparo con una cebolla, déjenme en paz) que mientras vamos madurando, cerrando capítulos, reteniendo lo bueno y dejar salir lo que ya no funciona tiramos capas., hasta llegar a ver lo que tenemos en nuestro fondo. 

Por ejemplo, por un gran desamor. Centre mis energías en aventarme a meter una agencia de viajes en México, viajar como loca por todos lados, y a la par iniciar un doctorado. Si, dirás fue mi evasión de problemas. Pero yo lo veo como centrar ese dolor y convertirlo en una experiencia curricular, viajes, y regresar a la vida estudiantil. La verdad que sin rencor, le digo gracias por activar esa Mariana que se avienta como gorda en tobogán. 

Además tanto quieres ocupar tu tiempo en no pensar en ese ser que rompió tu corazón, que nos ponemos a inventar hasta la cura contra el cancer (bueno, no tanto). Nos ponemos más guapas, más sabrosas y nutrimos ese cerebro que como falta atenderlo. 

Por esos mal de amores. Yo termino agradeciendo, porque por ellos. Tuve una auto-construcción de la Mariana del presente. La Mariana que adquiere gusto por el grupo de Kiss, fútbol americano, street art, tatuajes, mar abierto y el compartir MI libertad con alguna otra persona. Porqué posesión de nadie somos ¡OJO! 

Todo de depende de la perspectiva de como verlo, así que si. Llorale, llorale mucho. Pero después. Ya verás qué anécdota saldrá.

Dejemos de centrarnos solo por encontrar el amor de tu vida. Porque el amor de tu vida, es el que está contigo en este momento. ¿Que durará? Pues soy de la fiel idea de que aunque te pongas, te quites y corras. Si es para ti será (con todo y sus altas y bajas).

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